
- El farsante dice que él es Dios.
- El farsante dice que usted es Dios o que se puede volver Dios.
- El farsante dice que él es Jesucristo, un avatar, una encarnación o un alma perfecta, etc.
- El farsante se presenta así mismo como un devoto puro.
- El farsante no tiene una orden espiritual de una escuela reconocida.
- El farsante invoca fantasmas (espíritus) y dice tener contacto con Dios.
- El farsante habla de viajes astrales como medios para contactar a Dios. El reclama tener contacto con extraterrestres, y engaña a la gente ignorante con tales "mensajes". A veces promete a sus seguidores llevarlos en platillos voladores a un mundo mejor. Algunos adoran a fantasmas, pero la mayor parte, sólo adoran el dinero de sus seguidores, la fama, y muy a menudo a las mujeres.
- El farsante reclama que sólo él puede hacer las leyes.
- El practica el adulterio.
- El permite a sus seguidores practicar el adulterio, con el pretexto de la "alquimia sexual", etc.
- El mata animales; come carne y pretende ser un yogi o un ser misericordioso.
- El farsante se intoxica, usa drogas y dice que él y sus seguidores alcanzan niveles superiores de realización espiritual. Haciéndose llamar shamanes o maestros de la medicina natural, ellos especulan con fuertes drogas como el FLORIPONDIO, YAGE, HONGOS, AYAHUASCA, L.S.D., SAN PEDRO Y LA MARIHUANA, las cuales producen daños irreversibles. Prometiendo altas realizaciones, ellos llevan a sus seguidores a la locura, el suicidio o la muerte.
- El farsante dice que Dios no existe.
- El farsante vende las iniciaciones.
- Los farsantes en el campo de la religión, predican que para volverse espiritual, sólo hay que asistir a una ceremonia espiritual semanal, o meditar 15 minutos diarios, o dar donaciones de vez en cuando. Las mismas fiestas religiosas las vuelven pretexto para realizar fiestas pecaminosas y promover el consumismo materialista.
Aparte de los farsantes que solo quieren explotar la inquietud espiritual de la gente con mentiras y promesas sensuales, existen aquellos que quieren liberarse de la dualidad material pero no pueden aceptar a Dios.